• En Querétaro, más de 550 productores recibieron apoyos agrícolas en un intento por sostener la vida rural y su relación con el territorio.
El campo rara vez aparece en titulares de ciudad. Pero ahí, donde el tiempo se mide en ciclos de lluvia y cosecha, también se decide una parte del futuro.
El presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, encabezó la entrega de apoyos agrícolas por más de 1.1 millones de pesos destinados a más de 550 productores del municipio.
En su mensaje, habló de una idea recurrente en la política pública: la de “empatar la cancha”. Una forma de nombrar la desigualdad entre territorios que comparten municipio, pero no siempre las mismas condiciones.
Desde Santa Rosa Jáuregui hasta el centro urbano, la distancia no solo es geográfica. También es económica, social y, en muchos casos, productiva.
El alcalde también aludió a un contexto de restricciones presupuestales derivadas de recortes federales, que han obligado —según expuso— a ajustar prioridades en infraestructura y servicios.
En ese mismo marco, anunció la ampliación del programa de Transporte Escolar Gratuito en comunidades rurales a partir de agosto, una medida orientada a facilitar la movilidad de estudiantes de educación básica.
Los apoyos entregados al campo incluyen semillas de maíz criollo, hijuelos de maguey pulquero y pencas de nopal, destinados a una superficie de más de dos mil 752 hectáreas de temporal.
Son insumos que no garantizan la cosecha, pero sí sostienen la posibilidad de intentarlo. Y en el campo, esa posibilidad suele ser lo más cercano a la certeza.
Entre clima, tierra y presupuesto, el mensaje que queda es el mismo: sembrar sigue siendo una forma de apostar por el futuro.



