• El operativo vial en Bernardo Quintana concluyó el 23 de agosto, una semana antes de lo previsto, con tecnología, coordinación institucional y participación ciudadana.
Una ciudad también puede medirse por la manera en que se mueve cuando una de sus rutas principales cambia.
En Bernardo Quintana, mientras avanzaban las obras federales del Tren México-Querétaro, Querétaro tuvo que encontrar otras formas de desplazarse.
Durante el ejercicio “Contigo Informamos”, Gerardo Cuanalo Santos, director de la Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro, explicó el funcionamiento y los resultados del operativo vial realizado en esa vialidad.
Junto a Felifer Macías, presidente municipal de Querétaro, habló de una operación apoyada en información en tiempo real.
Hubo 20 cámaras instaladas en puntos estratégicos, mil 56 horas de video y 704 horas de vuelo de dron.
También hubo inteligencia artificial.
La tecnología permitió medir el tráfico en tiempo real y proporcionar información para que quienes circulaban por la zona pudieran considerar vías alternas y planificar sus recorridos.
El operativo comenzó el 11 de julio.
Terminó el 23 de agosto, una semana antes de lo previsto.
Pero el final del operativo no significa el final de la obra. Los trabajos del Tren México-Querétaro continúan y con ellos los cierres nocturnos.
Están contemplados principalmente entre las 23:00 y las 5:00 horas, aunque algunos pueden iniciar desde las 22:00 horas.
La información podrá consultarse en Waze y Google Maps, así como mediante los números 070 y *8800, la página ameq.live y las redes sociales de @obrastrenqro.
Durante el periodo del operativo, los vehículos particulares registraron un incremento promedio de 10 a 12 minutos en sus tiempos de traslado.
Para Qrobus, el aumento fue de entre 10 y 15 minutos, además de tres minutos en el promedio de frecuencia.
Detrás de esas cifras hubo una estructura desplegada sobre la ciudad.
Fueron 170 auxiliares viales distribuidos en tres turnos. Se instalaron siete puntos con semáforo en destello y se utilizaron más de tres mil elementos para señalización y control del tráfico, entre barreras viales, traficonos, popotes, hitos, boyas y pintura vial.
Ocho intersecciones fueron intervenidas con infraestructura vial.
También hubo coordinación entre dependencias municipales y estatales, Policía Estatal, Guardia Vial y Protección Civil.
Pero la movilidad no se resolvió solamente desde las instituciones.
Felifer Macías destacó la participación de los ciudadanos que modificaron sus recorridos, utilizaron vías alternas y atendieron las indicaciones de las autoridades.
Quizá ahí se encuentre una de las imágenes más claras de este episodio: una ciudad ante una obra que todavía continúa y que, durante unas semanas, tuvo que aprender a moverse de otra manera.
La tecnología ayudó a mirar el tráfico.
Las autoridades coordinaron las rutas.
Y los ciudadanos cambiaron las suyas.
Mientras arriba, sobre el puente, la obra del tren continúa avanzando.



