• Desde la regulación de dispositivos móviles implementada en febrero de 2025, la Secretaría de Educación reporta una disminución significativa de bullying y ciberacoso, además de cambios en atención y bienestar estudiantil.
Hay objetos que ocupan poco espacio y, sin embargo, pueden transformar la manera en que una habitación se comporta. Un teléfono celular cabe en una mano. Dentro de un salón de clases, su presencia puede modificar la atención, la conversación y hasta la manera en que los estudiantes se relacionan.
Sobre eso habló Martha Soto, titular de la Secretaría de Educación, durante una reunión con integrantes de la Federación de Escuelas Particulares en Querétaro (FEPQ).
El encuentro tuvo dos puntos de partida: reflexionar sobre los desafíos que enfrentan los docentes en la entidad y revisar los resultados de la regulación de dispositivos móviles durante el horario escolar, una medida implementada desde febrero de 2025.
Los datos presentados dibujan un cambio en distintos ámbitos. Martha Soto señaló que desde la implementación de la medida disminuyeron significativamente los casos de bullying y ciberacoso.
En el aula, dijo, también se han observado modificaciones. El 55 por ciento de los docentes identifica mejoras en atención, comprensión, trabajo colaborativo y calidad de los productos académicos presentados por los estudiantes.
Hay otro dato que apunta hacia una dimensión distinta, menos relacionada con las tareas y más con la experiencia de estar en la escuela: dos de cada tres estudiantes presentan menos estrés y ansiedad.
La cifra introduce otra perspectiva en una conversación que suele centrarse en el uso de la tecnología. Aquí, el teléfono aparece relacionado con la convivencia, el trabajo académico y el bienestar de quienes forman parte de la comunidad escolar.
Durante la reunión, la secretaria de Educación invitó a las y los docentes a fortalecer la medida para continuar cuidando a las infancias.
La regulación de dispositivos móviles, implementada desde febrero de 2025, se convirtió así en uno de los temas del encuentro con la Federación de Escuelas Particulares en Querétaro.
Pero la conversación no se limitó al teléfono. También estuvo presente el trabajo cotidiano de quienes enseñan: sus desafíos y la manera en que las condiciones del aula pueden favorecer o dificultar los procesos de aprendizaje.
Los resultados compartidos por Martha Soto colocan en una misma escena distintos elementos: menos casos de bullying y ciberacoso, mejoras reportadas por docentes en atención, comprensión y trabajo colaborativo, además de una reducción del estrés y la ansiedad reportada en dos de cada tres estudiantes.
Al final, la invitación fue sencilla: fortalecer la medida.
En un salón de clases, a veces también se trata de saber cuándo un dispositivo debe estar presente y cuándo, simplemente, debe guardar silencio.



