• En Santa María Magdalena, una intervención de infraestructura busca transformar la vida cotidiana de más de 11 mil habitantes.
Hay obras que no solo cambian el paisaje, también modifican la forma en que se habita un lugar. Las calles dejan de ser polvo o lodo y empiezan a convertirse en trayectos más previsibles, más seguros, más cotidianos.
En la colonia Santa María Magdalena, en la Delegación Felipe Carrillo Puerto, el Municipio de Querétaro entregó la construcción de infraestructura hidráulica y pavimentación en 10 calles, con una inversión de 49.9 millones de pesos.
El presidente municipal, Felifer Macías, señaló que la intervención forma parte de los compromisos con las familias de la zona y que el progreso debe alcanzarse de manera equitativa en todas las colonias.
En su mensaje, habló de “justicia social” como una forma de llevar obra pública donde más se necesita, y de construir, paso a paso, un futuro distinto para la ciudad.
La intervención incluyó redes de agua potable, drenaje sanitario y alcantarillado pluvial, además de la pavimentación de concreto hidráulico y la construcción de banquetas y guarniciones.
Las cifras describen la magnitud técnica de la obra: miles de metros de tubería, decenas de registros y tomas domiciliarias, y más de 11 mil metros cuadrados de pavimento.
Pero en el fondo, lo que se transforma no es solo la infraestructura. Es la relación diaria con el entorno: el acceso a las viviendas, el tránsito cotidiano, la manera en que la lluvia deja de ser un problema recurrente.
El alcalde recordó que estas acciones se suman a otras realizadas en la misma zona, como la construcción de un polideportivo y obras de drenaje en distintos puntos de la delegación.
Las vialidades intervenidas —entre ellas Rumbo Nuevo, Juan Escutia, 16 de Septiembre y las privadas de Perú— forman parte de ese tejido urbano que, poco a poco, se reconfigura.
En Santa María Magdalena, la obra pública se mide en metros, pero también en rutinas que cambian sin estridencias: en el camino a casa, en el agua que ya no se acumula, en la calle que por fin se puede cruzar sin pensar demasiado en el clima.



