• La exposición “Recordar es volver a vivir” reúne en el MAQRO una propuesta artística que explora la relación entre cuerpo, naturaleza y transformación.
Algunas historias se escriben con palabras. Otras quedan atrapadas en los materiales, en las texturas y en los gestos repetidos de las manos que crean. Para la artista Regina Sarmiento, el textil es precisamente eso: una forma de memoria.
Su exposición “Recordar es volver a vivir”, abierta al público en el Museo de Arte de Querétaro, propone un recorrido por temas que atraviesan buena parte de su producción artística: el cuerpo, la espiritualidad, la naturaleza y los procesos de transformación que acompañan la experiencia humana.
Originaria de la Ciudad de México, Sarmiento trabaja con fibras, tintes naturales y distintos textiles. Más que materiales, los concibe como un lenguaje. Un lenguaje capaz de conservar rastros del pasado y, al mismo tiempo, abrir nuevas posibilidades para contar historias.
La exposición se construye alrededor de conceptos como el desapego, la impermanencia y la conexión colectiva. Ideas que aparecen entretejidas en una obra donde la materia y el significado dialogan constantemente.
A lo largo de su trayectoria, la artista ha participado en espacios y festivales desarrollados tanto en México como en los Países Bajos. Entre ellos figuran Burning Man, La forma del vacío, SIC Club El tejido de la realidad y Vitae Fest, experiencias que forman parte del camino creativo que hoy desemboca en esta muestra.
Las salas del museo se convierten así en un espacio para observar cómo los textiles pueden trascender su condición material y convertirse en una reflexión sobre la memoria y el cambio.
“Recordar es volver a vivir” permanecerá abierta al público en el Museo de Arte de Querétaro, donde las piezas invitan a recorrer un territorio hecho de fibras, símbolos y recuerdos que continúan transformándose con cada mirada.


