• El MéxicQ Zona Fest ha reunido a 62 mil personas durante sus primeras dos semanas de actividades en las inmediaciones del Estadio Corregidora.
Cada Mundial tiene sus rituales. Algunos se viven frente al televisor, otros en restaurantes o plazas públicas. En Querétaro, durante estas primeras semanas de competencia, miles de personas han encontrado un punto de encuentro en el MéxicQ Zona Fest.
A un costado del Estadio Corregidora, el futbol se ha convertido en una excusa para algo más amplio: convivir, escuchar música, compartir una tarde en familia y formar parte de una celebración colectiva.
De acuerdo con cifras del Municipio de Querétaro, 62 mil personas han asistido al festival en sus primeras dos semanas de actividades. La cifra habla de asistencia, pero también de una costumbre que comienza a consolidarse alrededor del espacio.
Niñas y niños jugando, adultos siguiendo cada jugada en las pantallas, familias completas recorriendo los diferentes espacios y asistentes que permanecen hasta los conciertos forman parte de una escena que se ha repetido jornada tras jornada.
La segunda semana concentró a 30 mil personas. Uno de los momentos más concurridos ocurrió el jueves 18 de junio, cuando más de 15 mil asistentes se reunieron para seguir los encuentros mundialistas y participar en las actividades programadas.
El fin de semana mantuvo la dinámica. Más de siete mil personas acudieron el sábado para disfrutar del concierto de Majo Aguilar, mientras que el domingo cerca de ocho mil asistentes cerraron la jornada acompañados por las presentaciones de La Sonora Santanera y La Nueva Sonora Dinamita.
Para el presidente municipal, Felifer Macías, el resultado refleja la apropiación de estos espacios por parte de las familias queretanas y el trabajo coordinado entre autoridades y cuerpos de atención.
Mientras el Mundial continúa su marcha, el festival mantiene abiertas sus puertas. Quedan partidos por jugar, conciertos por escuchar y miles de personas dispuestas a seguir encontrando, en un mismo lugar, la emoción del deporte y el encuentro comunitario.


