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La memoria también se cocina: concluye el Diplomado de Cocina Queretana y Patrimonio Cultural

• La Secretaría de Cultura y el IGES cerraron una nueva edición del diplomado dedicado a preservar los saberes culinarios que forman parte del patrimonio cultural de Querétaro.

Hay conocimientos que no caben únicamente en los libros. Algunos viven en una receta repetida durante generaciones, en la manera de preparar un platillo o en la memoria de quienes han conservado esos saberes a lo largo del tiempo. Bajo esa premisa concluyó el Diplomado de Cocina Queretana y Patrimonio Cultural, impulsado por la Secretaría de Cultura del estado y la Universidad Instituto Gastronómico de Estudios Superiores.

Durante la entrega de certificados, la secretaria de Cultura, Ana Paola López Birlain, recordó que la labor institucional no se limita a proteger edificios, documentos o piezas históricas. También implica preservar aquello que da identidad a las comunidades: las tradiciones que sobreviven gracias a las personas que deciden compartirlas.

En ese sentido, reconoció el compromiso de quienes participaron en el diplomado y agradeció el tiempo, el esfuerzo y los sacrificios que realizaron para integrarse a esta generación dedicada a fortalecer el patrimonio cultural del estado.

La presidenta del Conservatorio de la Cultura Gastronómica de Querétaro, Cathia Huerta Arellano, explicó que el programa reunió 80 horas de formación e intercambio desde el pasado 10 de febrero. Afirmó que el proceso permitió construir un diálogo alrededor de la cocina tradicional queretana y de los conocimientos que la sostienen.

Señaló también que la gastronomía del estado representa una manifestación de identidad que trasciende la preparación de alimentos, al reunir prácticas, costumbres y saberes transmitidos de generación en generación.

En ese recorrido académico ocuparon un lugar central las mujeres portadoras de la tradición culinaria en comunidades indígenas y rurales, cuyos conocimientos fueron compartidos con respeto durante el diplomado.

Con la entrega de certificados concluyó una etapa de formación, pero también continuó una tarea más amplia: preservar una herencia cultural que encuentra en la cocina una de sus expresiones más vivas.