• En el cáncer de cabeza y cuello, reconocer los cambios del cuerpo y buscar atención médica temprana puede transformar el camino de una enfermedad.
Hay señales que llegan en silencio. Una voz que cambia, una herida que no sana, una molestia que permanece más tiempo del esperado. A veces parecen pequeños detalles de la vida cotidiana, pero pueden convertirse en mensajes que invitan a detenerse y mirar con mayor atención.
Cada 27 de julio, el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello recuerda la importancia de escuchar esas señales y acercarse a los servicios de salud para una valoración oportuna. La Secretaría de Salud de Querétaro informó que esta fecha busca fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos adecuados.
Este tipo de cáncer reúne diversos tumores malignos que pueden desarrollarse en distintas zonas: la cavidad oral, la faringe, la laringe, la cavidad nasal, los senos paranasales, las glándulas salivales y, en algunos casos, la piel de la cabeza y el cuello.
Aunque puede presentarse con mayor frecuencia después de los 40 años, también se ha observado un aumento en adultos jóvenes, relacionado principalmente con la infección por el virus del papiloma humano.
La enfermedad tiene múltiples factores asociados. Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, algunas infecciones virales, una higiene bucal deficiente, la exposición a determinados agentes químicos y algunos antecedentes médicos.
Pero detrás de cada diagnóstico hay una oportunidad: la posibilidad de encontrar la enfermedad en sus primeras etapas. Por eso, la Secretaría de Salud recomienda no ignorar síntomas que permanecen durante más de dos semanas, como dolor de garganta persistente, cambios en la voz, dificultad para tragar, inflamaciones en el cuello, lesiones en la boca que no cicatrizan o dolor continuo en estas zonas.
La prevención también forma parte de esta historia. Los hábitos saludables, la alimentación adecuada, el cuidado bucal, la vacunación contra el VPH cuando corresponde y las revisiones periódicas construyen una barrera frente a los riesgos.
El cáncer de cabeza y cuello recuerda que la salud también está hecha de pequeñas decisiones cotidianas. Una consulta a tiempo puede cambiar el rumbo de una enfermedad y ofrecer nuevas posibilidades de vida.



