• Entre talleres, conversaciones y actividades compartidas, el primer curso de verano del CAS Carmelita Ballesteros busca acompañar a sus participantes en la construcción de nuevas herramientas para la vida.
Hay espacios donde el verano no se mide únicamente por los días libres del calendario, sino por las oportunidades que aparecen en medio de ellos. En el Centro de Asistencia Social “Carmelita Ballesteros”, este periodo vacacional abrió paso a una nueva experiencia: un curso de verano diseñado para acompañar a las infancias y adolescencias que se encuentran bajo resguardo.
Por primera vez, personal de la Procuraduría de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes del Sistema Estatal DIF desarrolla esta iniciativa que comenzó el 27 de julio y concluirá el 31 de agosto. Durante estas semanas, las actividades buscan convertirse en espacios de aprendizaje, convivencia y reflexión.
Los talleres, pláticas y dinámicas lúdicas forman parte de un recorrido que aborda temas como habilidades socioemocionales, estilos de vida saludables, factores de protección y la construcción de un proyecto de vida. Más que llenar una agenda de actividades, el propósito es brindar herramientas que acompañen procesos personales.
Cada ejercicio plantea la posibilidad de fortalecer la autonomía, mejorar la convivencia y desarrollar capacidades para enfrentar distintos retos. La autorregulación, la toma de decisiones y la reducción de conductas de riesgo forman parte de los aprendizajes que se trabajan durante esta experiencia.
Para construir este espacio participan diversas instituciones que aportan desde sus ámbitos de conocimiento. La Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro, el Consejo Estatal Contra las Adicciones, la Secretaría de Desarrollo Sustentable, el Centro Penitenciario del Estado de Querétaro, el Instituto Municipal de la Familia, la Secretaría del Trabajo, la Secretaría de Desarrollo Social del Estado, la Secretaría de la Juventud, ICATEQ, INDEREQ y la Secretaría de Salud forman parte de la colaboración.
La suma de esfuerzos permite que el curso reúna distintas miradas sobre el acompañamiento y desarrollo de quienes participan. Cada taller, cada conversación y cada actividad representan una oportunidad para fortalecer habilidades que pueden permanecer más allá del periodo vacacional.
En el CAS Carmelita Ballesteros, este verano se escribe con aprendizaje, convivencia y la búsqueda de nuevas herramientas para mirar hacia adelante.



