• Treinta y un jóvenes concluyeron su formación como técnicos en mantenimiento aeronáutico y recibieron la licencia que acredita el inicio de su trayectoria profesional.
Antes de que un avión despegue, existe un trabajo silencioso que rara vez aparece en la fotografía del viaje. Son manos que inspeccionan motores, revisan sistemas electrónicos y recorren con atención cada pieza que hará posible el vuelo. Ese oficio comienza mucho antes de la pista.
En Querétaro, 31 egresados del CONALEP recibieron su licencia como técnicos en mantenimiento aeronáutico, durante una ceremonia encabezada por el secretario de Desarrollo Sustentable, Marco Antonio Del Prete Tercero.
El funcionario afirmó que la industria aeroespacial ha construido una historia de crecimiento en la entidad gracias a la llegada de empresas internacionales que han encontrado en Querétaro el talento especializado que requieren para sus operaciones.
Frente a las y los nuevos técnicos, recordó que el documento recibido representa mucho más que la conclusión de una etapa académica. Es el inicio de una responsabilidad permanente: continuar aprendiendo en una industria donde cada conocimiento puede marcar la diferencia antes de un despegue.
Del Prete también reconoció la colaboración entre el CONALEP, su comunidad docente y las empresas que participan en el modelo de formación dual, una relación que durante más de una década ha permitido que estudiantes desarrollen experiencia práctica directamente dentro del sector productivo.
El director general del CONALEP Querétaro, José Carlos Arredondo Velázquez, destacó que la empresa Techops ha confiado en el talento formado en la institución para fortalecer sus operaciones, reflejo del reconocimiento que ha alcanzado la preparación técnica desarrollada en el estado.
Desde 2011, el Plantel Aeronáutico del CONALEP ha formado especialistas en mantenimiento de motores y planeadores, laministería, recubrimiento de aeronaves y sistemas electrónicos de aviación, consolidando una oferta educativa alineada con las necesidades de una industria que continúa creciendo en Querétaro.
Para estos 31 jóvenes, la licencia no representa un punto final. Es apenas el primer paso de una profesión donde la precisión, el aprendizaje constante y la responsabilidad acompañan cada vuelo.


