junio 22, 2026

Educar para reconocer la violencia: una reflexión desde la salud y la igualdad

• Médicos y médicas internos de pregrado participaron en un taller enfocado en la identificación de ciclos de violencia y la construcción de entornos más respetuosos.

La educación suele asociarse con la adquisición de conocimientos. Sin embargo, también existe una dimensión menos visible: aquella que permite cuestionar conductas aprendidas, revisar creencias heredadas y reconocer dinámicas que afectan la convivencia cotidiana. En ese terreno se inscribió el taller organizado por la Secretaría de Salud de Querétaro con motivo del Día Internacional de la Educación No Sexista.

La actividad reunió a jóvenes médicos y médicas internos de pregrado del Hospital General de Querétaro en torno a un tema que atraviesa tanto la vida personal como la profesional: la identificación y el cierre de ciclos de violencia.

Bajo el título “Identificación y Cierre de Ciclos de Violencia con Perspectiva de Género”, la capacitación fue impartida por profesionales del área de Capacitación del Componente de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes. El objetivo consistió en sensibilizar a las y los participantes sobre la importancia de reconocer patrones de violencia y fortalecer relaciones basadas en el respeto y los derechos humanos.

Las sesiones abordaron la necesidad de construir espacios educativos y laborales libres de discriminación, prejuicios y estereotipos de género. También plantearon la relevancia de prevenir conductas relacionadas con el hostigamiento y el acoso, entendiendo que la transformación de los entornos comienza muchas veces por la capacidad de reconocer aquello que antes pasaba inadvertido.

La conmemoración del Día Internacional de la Educación No Sexista sirvió como marco para ampliar la conversación. Esta fecha, surgida en Paraguay en 1981 por iniciativa de la Red de Educación Popular Entre Mujeres de Latinoamérica y El Caribe, propone reflexionar sobre el papel de la educación en la erradicación de prácticas que vulneran a las personas por razones de género, orientación sexual, identidad de género, etnia o cualquier otra condición.

Más allá de una jornada conmemorativa, el taller representó una invitación a comprender que la formación profesional también implica responsabilidad social. En el ámbito de la salud, donde el trato humano ocupa un lugar central, reconocer la diversidad y fomentar relaciones respetuosas forma parte de la construcción de una atención más cercana y consciente.

Las actividades fueron coordinadas por María Luisa Magaña Aquino y Manuel Edmundo Ramos Gutiérrez, quienes reafirmaron el compromiso institucional de promover espacios seguros, incluyentes y respetuosos para todas las personas.

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