La memoria de un municipio también cabe dentro de una fotografía

• El concurso “Instantes y Miradas” reunió a 26 participantes que encontraron en la fotografía una forma de narrar la identidad de El Marqués, mientras el Bazar Turístico volvió a convertirse en punto de encuentro para el talento y la producción local.

Hay lugares que se conocen caminándolos. Otros, observándolos con calma. Y algunos terminan descubriéndose a través del lente de quienes los habitan. En El Marqués, veintiséis personas aceptaron ese ejercicio de mirar distinto y participaron en el concurso fotográfico “Instantes y Miradas”, una invitación para detener el tiempo en imágenes que hablaran de la identidad del municipio.

Las fotografías recorrieron calles tradicionales de la cabecera municipal, viñedos, paisajes y espacios cotidianos que, vistos desde otra perspectiva, revelan una historia compartida. Cada imagen propuso una manera distinta de entender el territorio: no solo como un sitio geográfico, sino como un espacio habitado por recuerdos, costumbres y afectos.

Durante la premiación, encabezada por el presidente municipal Rodrigo Monsalvo Castelán, se destacó la intención de seguir promoviendo iniciativas donde el arte y la participación ciudadana encuentren un lugar común. El concurso permitió observar cómo las y los participantes representan al municipio desde su propia experiencia, utilizando la fotografía como lenguaje.

La bolsa de 55 mil pesos reconoció a cuatro trabajos. María Paulina López Balderas obtuvo el primer lugar con “Calles que abrazan el tiempo”; María Fernanda Suárez Díaz recibió el segundo por “La Cañada entre sus plazas y rincones”; Josué García García alcanzó el tercer sitio con “Fragmentos del Acueducto Querétaro”; y Edgar Reyes Hernández obtuvo el cuarto con “Atardeceres de Zákia en El Marqués”.

La ceremonia se realizó dentro del Bazar Turístico, un espacio que, cada quince días, reúne en Jesús María a más de 35 artesanos y comerciantes locales. Entre alimentos, bebidas, textiles, joyería, artesanías y productos de bienestar, el bazar funciona como una vitrina donde el trabajo cotidiano encuentra público y conversación.

También permanece abierto para nuevos participantes, una invitación que busca ampliar las oportunidades para quienes producen en el municipio.

Así, entre fotografías y productos elaborados por manos locales, El Marqués recordó que la identidad no solo se conserva en la memoria: también se comparte, se observa y, en ocasiones, queda suspendida en una imagen.

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