El nuevo año en Querétaro no comenzó con fuegos artificiales dentro de los hospitales, sino con el sonido más simple y poderoso: el llanto de un recién nacido. En distintos puntos del estado, el personal de los Servicios de Salud del Estado de Querétaro acompañó los primeros minutos de vida de niñas y niños que ya forman parte de la historia de este 2026.
El primero en llegar fue un niño nacido en San Juan del Río a las 00:25 horas. Tres kilos con 420 gramos de humanidad y esperanza, 51 centímetros que marcaron el inicio de un calendario nuevo para su familia proveniente de Polotitlán.
Minutos después, en el Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer, nació la primera niña del año. Tres kilos 700 gramos, 50 centímetros y un hogar en Querétaro capital la esperaban.
La sierra también tuvo su primer alumbramiento: a las 06:12 horas, en Jalpan, nació un niño de tres kilos y medio, con raíces en San Pedro El Viejo, en Pinal de Amoles.
Y antes de que el reloj marcara el mediodía, Cadereyta recibió a otro pequeño queretano, con 3.57 kilos y 50 centímetros, proveniente de Charco Blanco.
Detrás de cada nacimiento hay manos médicas, turnos nocturnos, vigilancia constante y un compromiso silencioso con la vida. Por eso, la Secretaría de Salud volvió a insistir: las consultas prenatales son clave. Cuidar a la madre es cuidar al bebé. Y así, entre abrazos y primeras miradas, Querétaro estrenó su año… con vida nueva.

