• Entre empedrados, luminarias y casas para adultos mayores, el municipio despliega una inversión que se traduce en espacios que ordenan la vida diaria de sus comunidades.
En El Marqués, la infraestructura no es solo una suma de obras; es una forma de reorganizar el territorio. Más de 74 millones de pesos se despliegan en siete comunidades, bajo la supervisión del presidente municipal Rodrigo Monsalvo Castelán, en un recorrido que conecta calles, caminos y espacios destinados a la vida comunitaria.
Las intervenciones abarcan desde empedrados ahogados en mortero hasta redes de agua potable, drenaje sanitario y guarniciones que delinean el tránsito cotidiano de las familias. En Saldarriaga, Guadalupe La Venta, Dolores y otras localidades, las calles comienzan a adquirir una nueva textura, más uniforme, más funcional.
En La Trinidad, en Saldarriaga, las calles San Gabriel, Vicente Guerrero y San Antonio reciben una inversión que rebasa los 8 millones de pesos. En la calle Jesús Arriaga, otra obra continúa la transformación del entorno. Más adelante, en Dolores, el trabajo se extiende entre Bugambilias, El Mezquite y Río Yaqui, mientras que el camino hacia La Laborcilla y Matanzas concentra una de las inversiones más amplias, destinada a la conectividad entre comunidades.
En paralelo, la iluminación del espacio público en El Pozo introduce otra dimensión: la de la seguridad nocturna, con postes, luminarias LED y transformadores que modifican la relación de los habitantes con la noche.
Pero quizá el cambio más significativo no está en el asfalto, sino en los espacios pensados para la vejez. Dos Casas del Adulto Mayor emergen en Santa María de los Baños y Santa María Begoña. No son solo edificios; son lugares donde la comunidad proyecta el cuidado, la convivencia y la actividad para quienes han atravesado el tiempo de las calles que hoy se reconstruyen.
Así, entre obra pública y supervisión, el municipio se reconfigura en pequeñas piezas que, sumadas, delinean otra forma de habitar el territorio.


