• La aprobación en Cabildo marca un paso hacia la integración urbana y la certeza jurídica para sus habitantes.
En Querétaro, la ciudad también se construye en sus márgenes. Ahí donde los asentamientos crecen antes de ser reconocidos, donde las calles existen sin nombre y los límites se definen más por la costumbre que por el plano.
Rinconada Padilla, en el Ejido Menchaca, dentro de la Delegación Epigmenio González, ha dado un paso en ese tránsito. En sesión ordinaria, el Cabildo aprobó su regularización: un proceso que implica ordenar lo ya habitado, trazar vialidades, nombrarlas, delimitar lotes y permitir su venta bajo un marco legal.
La decisión tiene un alcance concreto: más de 300 habitantes podrán acceder a certeza jurídica sobre la tierra que ocupan. Un cambio que no solo redefine la propiedad, sino también la relación de ese espacio con la ciudad.
La regularización abre, además, la posibilidad de acceder a servicios públicos, una vez que concluyan las obras de urbanización aún pendientes. Es, en ese sentido, un proceso en curso: una transición que no se agota en el acuerdo, sino que se despliega en etapas.
En paralelo, el Cabildo aprobó la asignación de uso de suelo para un predio en la Delegación Centro, una acción que también forma parte del ordenamiento territorial.
Ambas decisiones comparten un mismo trasfondo: la necesidad de dar forma legal a lo que ya existe, de inscribir en el plano oficial aquello que, hasta ahora, ha sido parte de una ciudad en proceso.


