• Una estrategia municipal busca sembrar la participación ciudadana en niñas y niños como un ejercicio cotidiano, no como una etapa tardía de la vida.
La ciudadanía, en esta propuesta, no comienza en las urnas ni en las plazas públicas. Comienza en el salón de clases, entre cuadernos abiertos y voces que aprenden a escucharse.
Por instrucción del presidente municipal Felifer Macías, el Municipio de Querétaro presentó una estrategia de formación ciudadana dirigida a niñas, niños, adolescentes y jóvenes. No como un programa accesorio, sino como una apuesta de largo alcance.
La Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana, encabezada por Beatriz Marmolejo, plantea que la participación no es una habilidad tardía, sino un derecho que se construye desde los primeros entornos de socialización: la escuela, la familia, la comunidad.
En ese sentido, la formación cívica deja de ser un contenido aislado para convertirse en una práctica: aprender a dialogar, a decidir colectivamente, a reconocer que las ideas de otros también tienen peso.
El proyecto no se limita al discurso. Incluye la capacitación de más de tres mil docentes, así como la elaboración de materiales educativos: manuales, videos y herramientas didácticas desarrolladas en colaboración con la Unidad de Servicios para la Educación Básica en el Estado de Querétaro y la organización Observa Ciudadanía A.C., con experiencia previa en formación cívica.
Detrás de esta estructura hay una idea central: que la ciudadanía se aprende, se practica y se ejercita. Que no es únicamente un estatus legal, sino una forma de relación con los demás.
Los contenidos apuntan a algo más que información: buscan formar criterio. Conocer derechos, entender responsabilidades, aprender a resolver problemas, participar en lo común. En ese proceso, valores como la empatía o la justicia dejan de ser conceptos abstractos para convertirse en hábitos posibles.
En el fondo, la estrategia intenta responder a una pregunta simple: ¿en qué momento se empieza a ser ciudadano? Y su respuesta es igual de simple, aunque más exigente: desde que se aprende a convivir con otros.


