Las infancias detrás de los muros: Querétaro ensaya una nueva forma de acompañar

• El Municipio de Querétaro presentó un protocolo para atender a niñas, niños y adolescentes con madres privadas de la libertad y puso en marcha una nueva generación del programa Acompañante Resiliente.

La prisión rara vez encierra a una sola persona. Detrás de cada mujer privada de la libertad suele quedar una constelación silenciosa: hijas, hijos, vínculos suspendidos, rutinas fracturadas, preguntas sin respuesta. Esa parte del castigo —la que no figura en expedientes judiciales— fue el centro de un acto encabezado por el presidente municipal Felifer Macías y el comisionado estatal del Sistema Penitenciario de Querétaro.

Ahí se presentó el protocolo de actuación del acompañante resiliente para la atención integral de niñas, niños y adolescentes con madres privadas de la libertad, un documento que busca establecer una ruta institucional para acompañar estos procesos desde la reinserción social y el interés superior de la niñez.

Felifer Macías habló de transformar vidas y de acompañar a las familias para que niñas y niños puedan desarrollar su potencial en la escuela, el deporte, el arte y la cultura. Su mensaje insistió en una idea recurrente: que las oportunidades deben alcanzar también a quienes cargan con consecuencias que no eligieron.

En presencia de Adriana Olvera de Macías, presidenta del patronato del DIF Municipal, el alcalde sostuvo que fortalecer a las familias es la vía para que nadie quede relegado del horizonte de oportunidades.

Gustavo López Acosta, comisionado estatal del Sistema Penitenciario, ubicó el protocolo dentro de un marco normativo más amplio: las Reglas Mandela, las Reglas de Bangkok y la protección constitucional del interés superior de la niñez. Con ello, el acompañamiento deja de ser un gesto aislado y adquiere sustento institucional.

María Asucena Ramírez Díaz, procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del DIF Municipal, describió el documento con tres verbos que resumen su intención: acompañar sin revictimizar, separar sin romper y reinsertar sin olvidar.

La presentación coincidió con el arranque de la tercera generación del programa Acompañante Resiliente, integrada por 21 madres y 34 niñas y niños. La segunda generación concluyó con seis madres y nueve menores atendidos.

A veces, la justicia también empieza por mirar a quienes esperan del otro lado del muro.

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