mayo 4, 2026

Las manos y la memoria del cuidado: SESA conmemora jornada de higiene y prevención

• La Secretaría de Salud de Querétaro llamó a reforzar una práctica cotidiana que, pese a su aparente sencillez, continúa siendo una de las medidas más eficaces para prevenir infecciones.

Hay gestos tan incorporados a la rutina que suelen pasar inadvertidos. Abrir una puerta, acomodar un objeto, tocar una mesa, saludar, sostener un teléfono. Las manos recorren el día entero como intermediarias silenciosas entre el cuerpo y el mundo. Quizá por eso su limpieza, aunque elemental, sigue siendo una de las formas más concretas del autocuidado.

Este 5 de mayo, la Secretaría de Salud del estado de Querétaro se sumó a la conmemoración del Día Mundial de la Higiene de Manos 2026, una fecha destinada a recordar que la prevención de enfermedades también habita en actos pequeños, repetidos y, a menudo, subestimados.

El lema de este año —“La acción salva vidas”— resume con precisión la intención de la jornada: insistir en que una práctica tan sencilla como el lavado frecuente y correcto tiene efectos directos en la salud individual y colectiva.

SESA subrayó que la higiene de manos permite eliminar virus, bacterias y otras partículas adquiridas por el contacto constante con superficies potencialmente contaminadas. Dicho de otro modo: la limpieza interrumpe cadenas invisibles de transmisión que suelen instalarse en lo cotidiano.

Desde 2009, la campaña internacional “Limpia tus manos” ha mantenido este mensaje en circulación global, con especial énfasis en los servicios de salud. Allí, donde convergen pacientes, familias y personal sanitario, la higiene de manos deja de ser una recomendación genérica para convertirse en una frontera concreta entre el riesgo y la protección.

La Secretaría recordó que todos los profesionales de la salud deben realizar esta práctica en el momento adecuado y de manera correcta, al tratarse de una de las medidas más eficaces para prevenir infecciones asociadas a la atención sanitaria.

Pero el mensaje no se limita al ámbito hospitalario. También interpela a la vida diaria: a esa costumbre doméstica, escolar, laboral y pública que muchas veces se ejecuta por inercia o se omite por prisa.

En tiempos donde la salud suele pensarse en términos de grandes sistemas, conviene recordar que a veces también empieza en las manos.

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