Mayo, declaraciones y transparencia: El Marqués reporta cumplimiento total de su personal

• La administración municipal informó que todas y todos sus trabajadores presentaron su Declaración de Modificación Patrimonial y de Intereses.

Cada mayo tiene sus rituales burocráticos. Formularios abiertos en computadoras de oficina, firmas digitales, documentos revisados a contrarreloj y servidores públicos actualizando, línea por línea, el estado de su patrimonio. En El Marqués, ese proceso concluyó este año con una cifra redonda: el 100 por ciento de las y los trabajadores del municipio presentó su Declaración de Modificación Patrimonial y de Intereses.

La administración encabezada por Rodrigo Monsalvo Castelán informó que el cumplimiento total responde a la obligación establecida para las personas servidoras públicas, quienes deben reportar anualmente la evolución de su patrimonio, así como posibles conflictos de interés e ingresos correspondientes al ejercicio previo.

Más allá del trámite, la declaración patrimonial funciona como un ejercicio de exposición institucional. Una especie de espejo administrativo donde cada funcionario debe registrar los movimientos de su vida patrimonial dentro del servicio público. Un mecanismo que, en teoría y práctica, busca fortalecer la confianza ciudadana a través de la transparencia.

Para facilitar el proceso, la Auditoría Superior Municipal promovió previamente el uso de herramientas de prellenado, firma y envío anticipado. La intención fue simplificar un procedimiento que, año con año, representa uno de los compromisos administrativos más visibles para quienes integran la estructura gubernamental.

El municipio destacó que continuará impulsando acciones orientadas al fortalecimiento de la rendición de cuentas y la cultura de transparencia dentro de la administración pública local. La apuesta, según señalaron, es mantener mecanismos que permitan un cumplimiento oportuno de las obligaciones legales de las y los servidores públicos.

En tiempos donde la confianza institucional suele medirse con lupa, las declaraciones patrimoniales permanecen como uno de los pocos ejercicios donde la burocracia busca convertirse en evidencia pública. Un trámite silencioso, sí, pero también un recordatorio de que gobernar implica rendir cuentas, incluso en los detalles que caben dentro de un formulario.

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