agosto 11, 2026

Una herida que no debe esperar

• SESA confirmó cinco casos de miasis humana en Querétaro durante 2026 y mantiene vigilancia epidemiológica tras el nuevo registro de una mujer de 71 años en Amealco de Bonfil.

Una herida puede parecer pequeña. Una raspadura, un piquete, una lesión que apenas se distingue en la piel. Pero hay heridas que requieren algo más que tiempo para desaparecer.

La Secretaría de Salud de Querétaro reforzó la vigilancia epidemiológica tras la confirmación del primer caso de miasis humana causada por el gusano barrenador en el país. En el estado, la vigilancia intensificada permitió confirmar un nuevo caso: una mujer de 71 años, residente de Amealco de Bonfil.

Con ella, el registro estatal durante 2026 llega a cinco casos confirmados de miasis humana. SESA también informó de una defunción relacionada con esta enfermedad en el municipio de Querétaro.

La miasis humana es provocada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax. La mosca puede depositar sus huevecillos sobre heridas abiertas o mucosas. Después, las larvas eclosionan y comienzan a desarrollarse dentro de los tejidos, alimentándose de tejido vivo.

El proceso puede comenzar en lugares cotidianos: una raspadura, una herida, un piquete de insecto, una úlcera o un sitio quirúrgico reciente. También puede presentarse en la nariz, la boca, los ojos, los oídos o la región genital.

Con el crecimiento de las larvas, la herida puede hacerse más grande y profunda. Aparecen dolor, inflamación y mal olor. Algunas personas pueden percibir una sensación de movimiento dentro de la lesión o encontrar larvas blancas o color crema. También pueden presentarse sangrado, secreción, fiebre o datos de infección.

La enfermedad puede afectar a cualquier persona. Sin embargo, el riesgo aumenta en quienes tienen contacto cercano con ganado u otros animales, quienes presentan heridas descubiertas, adultos mayores, pacientes con diabetes o defensas bajas, personas encamadas y habitantes de zonas rurales o quienes duermen al aire libre.

Por eso, la recomendación de SESA parte de una acción sencilla: cuidar las heridas. Mantenerlas limpias y evitar que permanezcan expuestas. Y cuando aparezcan dolor intenso, secreción, mal olor o presencia de larvas, acudir inmediatamente a una unidad de salud.

Hay momentos en que esperar deja de ser una opción.

SESA mantiene vigilancia epidemiológica, seguimiento de casos y coordinación con autoridades de sanidad animal. El objetivo es detectar a tiempo, atender y reducir los riesgos asociados con esta enfermedad.

Ante una lesión sospechosa, la atención temprana puede evitar complicaciones y contribuir a proteger la salud.

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