• En San Joaquín, donde la tierra depende del cielo, 80 productores de temporal recibieron 14 toneladas de maíz para consumo humano como respaldo ante las pérdidas ocasionadas por el clima.
El secretario de Desarrollo Agropecuario, Rosendo Anaya, encabezó la entrega del apoyo emergente, destinado a agricultores cuyas parcelas —casi cien hectáreas— resultaron afectadas por lluvias y otros eventos hidrometeorológicos. En la agricultura de temporal, cada ciclo es una apuesta a la lluvia: si llega tarde, se pierde; si llega en exceso, también.
El funcionario recordó que el productor temporalero enfrenta mayores desafíos al depender de condiciones climáticas variables. Sequías prolongadas, precipitaciones intensas y fenómenos impredecibles han reducido rendimientos, especialmente en cultivos de maíz, y han puesto presión sobre la seguridad alimentaria de las familias rurales.
La entrega en especie busca ofrecer un respiro inmediato. No sustituye la cosecha perdida, pero sí representa un apoyo tangible en momentos en que la economía familiar se ve mermada.
El presidente municipal, Manuel Ledesma, agradeció el acompañamiento estatal y alentó a los productores a no desistir. Reconoció que el comportamiento del clima ya no responde a los patrones de antaño, cuando se sabía con mayor certeza cuándo llovería o cuándo helaría. Aun así, convocó a seguir trabajando la tierra con la confianza de que el esfuerzo dará fruto.
En San Joaquín, el maíz entregado no es solo grano: es una medida de resistencia frente a la incertidumbre del campo y una señal de respaldo para quienes viven de lo que la tierra y el clima permiten cosechar.


