• Más de 35 mil personas se congregarán en el corazón de Querétaro durante las celebraciones.
Cada año, cuando se aproxima la Semana Santa, el Centro Histórico de Querétaro se transforma. Las calles, que cotidianamente sostienen el ritmo de la ciudad, comienzan a prepararse para recibir a miles de personas que llegan en busca de tradición, fe y encuentro.
Este 2026 no será la excepción. Bajo la instrucción del presidente municipal, Felifer Macías, el gobierno local despliega una serie de acciones enfocadas en la limpieza, la iluminación y la seguridad del primer cuadro de la ciudad, con la previsión de recibir a más de 35 mil visitantes.
Marco Álvarez Malo, superintendente del Centro Histórico, describe una coordinación que abarca distintas áreas: Protección Civil, Seguridad Pública, Movilidad, Guardia Vial y dependencias estatales. La intención es clara: sostener el orden en medio de la multitud.
Los días clave marcan el pulso de la ciudad. El Jueves Santo, con la visita a los siete templos, convoca entre ocho y diez mil personas. Un día después, la Procesión del Silencio transforma las calles en un escenario de recogimiento que reúne hasta 30 mil asistentes.
En paralelo, la infraestructura urbana se adapta. Cuadrillas de limpieza recorren calles y plazas; baños públicos se distribuyen en puntos estratégicos como la Alameda Hidalgo, Gutiérrez Nájera y el andador Matamoros; unidades médicas y personal de Protección Civil permanecen atentos.
También hay un diálogo constante con hoteles y comercios, que forman parte del engranaje que sostiene la experiencia de quienes llegan.
La ciudad, en estos días, no sólo se habita: se prepara. Se ordena, se ilumina y se dispone para recibir. Y en ese gesto, el Centro Histórico vuelve a ser punto de encuentro entre lo cotidiano y lo extraordinario.


