• Las precipitaciones de este sábado en Corregidora dejaron daños materiales y activaron la respuesta de autoridades municipales.
La lluvia no siempre llega como alivio. A veces cae con peso, con viento, con granizo, y transforma el paisaje cotidiano. En Corregidora, este sábado, ese peso se hizo visible en una estructura vencida: el arcotecho de una cancha de basquetbol en la colonia Tierra y Libertad.
No hubo heridos. Solo el estruendo de la lámina al ceder, el vacío repentino sobre la cancha, y la necesidad inmediata de acordonar, retirar, evaluar. El presidente municipal, Chepe Guerrero, acudió al sitio para supervisar los trabajos. Ahí, entre restos y maquinaria, anunció que el espacio será reconstruido y que la intervención abrirá paso a mejoras en el parque.
Pero el arcotecho no fue el único punto de quiebre. La lluvia encontró fisuras en lo doméstico: cuatro viviendas recibieron agua en su interior, dos en El Paraíso, dos en Filosofal. En otra escena, un árbol cedió sobre Paseo Constituyentes, en Cruz de Fuego, alterando el trayecto de dos vehículos.
También hubo afectaciones en un domo de Puerta Real y arrastres de material en vialidades como el Libramiento Surponiente y el distribuidor Candiles. Cada incidente fue atendido por brigadas que, como una coreografía conocida, respondieron desde distintas dependencias.
En contraste, hay estructuras que resistieron. Los 10 cárcamos del municipio operaron correctamente. La cifra —90% de avance en su limpieza— se traduce en algo menos visible pero decisivo: la contención de posibles afectaciones en colonias consideradas de riesgo, como Pirámides, Paseos del Bosque, Puerta Real y Pueblo Nuevo.
La escena completa es la de una ciudad que se ajusta a la temporada. El Plan de Contingencias de Lluvias 2026 no es una promesa, sino un dispositivo en marcha: brigadas, coordinación, previsión. Mientras tanto, en Tierra y Libertad, el espacio abierto donde antes hubo un techo espera su nueva forma.


