• La intervención en San Pedrito Peñuelas redefine la relación entre infraestructura urbana y fenómenos pluviales.
En Querétaro, el agua ha sido históricamente una fuerza que revela las fragilidades de la ciudad. En San Pedrito Peñuelas, esa relación comienza a modificarse a partir de una obra que, aún inconclusa, ya muestra efectos.
El presidente municipal, Felifer Macías, supervisó los avances en la calle Obreros, donde se desarrolla una intervención que supera los 209 millones de pesos y que no tenía precedentes recientes en más de dos décadas.
El proyecto, con un avance cercano al 35 por ciento, ha transformado la capacidad del sistema pluvial: ahora, cuadruplicada respecto a su condición original. La construcción de estructuras de gran escala permite una conducción más amplia y una captación más eficiente del agua.
En los recientes episodios de lluvia, esa transformación se hizo visible: no se registraron afectaciones en viviendas ni retornos de agua a los domicilios, situaciones que antes formaban parte de la experiencia cotidiana en la zona.
La obra no se limita al subsuelo. Incluye la renovación de redes sanitarias y de agua potable, así como la intervención de la superficie urbana: calles, banquetas, ciclovía y alumbrado público.
En paralelo, la coordinación con el gobernador Mauricio Kuri González se traduce en acciones complementarias, como los bordos en la zona de Cinco Halcones, que extienden los efectos del control pluvial hacia otras áreas de la ciudad.
En conjunto, la intervención plantea una idea: anticiparse al agua, no solo contenerla. Una apuesta por reconfigurar la manera en que la ciudad responde a sus propias condiciones naturales.


