• Autoridades municipales y estatales dialogan sobre los desafíos presentes para delinear el rumbo hacia el año 2050.
En una sala de trabajo donde convergen diagnósticos, proyecciones y voces institucionales, el municipio de El Marqués ensaya una conversación que mira más allá del presente. La actualización del Plan Querétaro 2050 no es solo un ejercicio técnico; es, en esencia, una reflexión sobre el tipo de territorio que se desea habitar en las próximas décadas.
El presidente municipal, Rodrigo Monsalvo Castelán, encabezó este encuentro acompañado por el secretario estatal de Planeación, Antonio Rangel Méndez. Juntos, convocaron a diversas dependencias para revisar los ejes que sostienen la vida cotidiana: la habitabilidad, la educación, la movilidad, el acceso al agua y el equilibrio ambiental.
En el centro del diálogo aparece una idea insistente: la cercanía. No como consigna, sino como método. La cercanía con la ciudadanía, con los sectores productivos y con las propias instituciones, se plantea como el mecanismo para traducir necesidades en decisiones y decisiones en políticas públicas.
Las mesas de trabajo, integradas por áreas como seguridad, movilidad, protección civil y desarrollo social, buscan tejer esa red de colaboración que permita responder a un crecimiento que ya no es hipotético. Entre 2010 y 2020, El Marqués experimentó un aumento poblacional del 99 por ciento, una cifra que revela la urgencia de anticiparse al futuro.
El Plan Querétaro 2050 se presenta entonces como una herramienta para ordenar esa expansión, para dotarla de sentido y dirección. No se trata únicamente de prever infraestructura o servicios, sino de imaginar una forma de convivencia sostenible.
En ese cruce entre presente y porvenir, la planeación se convierte en un acto colectivo. Un intento por asegurar que las decisiones de hoy no sean una carga mañana, sino la base de una ciudad posible.


