• Las grandes obras siempre traen consigo una promesa de futuro, pero también una cuota inmediata de incomodidad. En Querétaro, la construcción del Tren México–Querétaro ya comenzó a redibujar una de esas escenas cotidianas: el tránsito de Avenida Corregidora Norte.
El presidente municipal, Felifer Macías, informó que el Municipio mantiene una coordinación con autoridades estatales y federales para atender los efectos que la obra ferroviaria comienza a producir en la movilidad urbana. La intención es sencilla de formular y difícil de ejecutar: permitir que el tren avance sin detener por completo la vida diaria de la ciudad.
Desde el 25 de abril, en la zona de El Cerrito, la circulación cambió. El cuerpo poniente de Corregidora Norte operará en doble sentido en un tramo aproximado de 200 metros, desde Juana de Arco hasta Primavera. Un pequeño ajuste en el plano vial que, para quienes pasan por ahí todos los días, significa una nueva rutina de atención, cálculo y paciencia.
Gerardo Cuanalo, director de la Agencia de Movilidad del Estado, explicó que en ciertos puntos también se mantendrá la convivencia con ciclistas para no romper la continuidad de la ciclovía. La ruta gratuita de apoyo seguirá funcionando sin cambios, como una línea de estabilidad en medio del movimiento.
Por la noche, además, la zona conservará cierres de 23:00 a 05:00 horas. Habrá apoyo vial, señalización y presencia operativa para intentar ordenar el flujo de conductores y peatones.
Toda ciudad en transformación exige aprender nuevos recorridos. Esa es quizá la parte menos visible de una obra de esta magnitud: no solo se colocan estructuras o maquinaria, también se modifican hábitos, tiempos de salida, caminos conocidos.
Corregidora Norte entra así en una etapa provisional. Una de esas donde el destino prometido todavía no llega, pero el presente ya empezó a cambiar.


