• El espectáculo de Cirque du Soleil permanecerá cuatro semanas en Querétaro y prevé reunir a 90 mil asistentes.
Hay ciudades que se anuncian al mundo con rascacielos. Otras, con puertos, museos o avenidas interminables. Querétaro, esta vez, lo hará bajo una carpa.
A partir del 3 de septiembre, la Gran Carpa Soleil se levantará en el Autódromo de Querétaro para recibir “Echo”, el espectáculo más reciente de Cirque du Soleil en formato itinerante. Durante cuatro semanas, el estado se convertirá en una escala de esa maquinaria artística que, desde hace más de cuatro décadas, ha recorrido el planeta mezclando acrobacia, teatro, música y asombro.
La secretaria de Turismo estatal, Adriana Vega Vázquez Mellado, presentó oficialmente la llegada del espectáculo y habló de la elección de Querétaro como una decisión vinculada a la infraestructura, la conectividad y la oferta cultural de la entidad. No es menor el dato: la compañía ha alcanzado a más de 400 millones de personas en 86 países.
“Hoy Querétaro confirma que es un destino preparado para recibir espectáculos de talla internacional”, afirmó la funcionaria durante el anuncio.
“Echo”, creado en 2023, representa el espectáculo número 20 de Cirque du Soleil bajo el formato de Gran Carpa. Detrás de la puesta en escena existe también una estructura humana vasta y silenciosa: cerca de cuatro mil colaboradores y más de mil 200 artistas de diversas nacionalidades que sostienen la precisión de cada función.
La expectativa oficial habla de 90 mil asistentes durante la temporada queretana. La mitad, según las estimaciones, llegará desde otros estados del país. Y alrededor de ese flujo se mueve algo más que espectadores: hoteles, restaurantes, comercios y rutas turísticas que encuentran en estos eventos una manera distinta de activar la ciudad.
Porque el espectáculo no termina necesariamente cuando cae el telón. También se desplaza hacia las calles del Centro Histórico, hacia los Pueblos Mágicos y hacia la Ruta del Arte, Queso y Vino, espacios que el gobierno estatal busca integrar a la experiencia de quienes visiten Querétaro durante septiembre.
En el fondo, quizá eso sea también una carpa: un punto de encuentro temporal donde distintas historias coinciden antes de volver a dispersarse.


