Cuando la certeza también forma parte de la educación

• La clausura de un colegio en El Marqués abrió un proceso para atender incumplimientos administrativos y buscar certeza jurídica en favor de las y los estudiantes.

La vida de una comunidad educativa ocurre entre salones, patios y espacios compartidos, pero también depende de una serie de condiciones que permiten que esos lugares funcionen dentro de un marco establecido.

En El Marqués, una institución educativa ubicada en Prolongación Constituyentes fue clausurada por incumplir con trámites necesarios para su operación, de acuerdo con la normatividad vigente del municipio.

La revisión realizada por autoridades municipales identificó la falta de diversos documentos, entre ellos el estudio de impacto vial, la terminación de obra, la factibilidad de giro y la licencia de funcionamiento, gestiones vinculadas con las áreas de Movilidad, Desarrollo Urbano y la Secretaría de Finanzas.

La situación también estaba relacionada con la dinámica cotidiana de la zona. Según informó el municipio, habitantes habían expresado inconformidades por afectaciones generadas durante los horarios de mayor circulación, con filas vehiculares de hasta dos kilómetros que impactaban a quienes transitan por el lugar.

Meses antes de la clausura, la administración municipal recibió reportes ciudadanos y solicitó a la institución presentar la documentación correspondiente. Al no contar con los trámites requeridos, las autoridades determinaron realizar la clausura del inmueble el jueves 2 de julio.

La medida tiene como propósito atender el cumplimiento de la normatividad y avanzar hacia la certeza jurídica del espacio educativo.

En ocasiones, la seguridad de una comunidad se construye a partir de elementos que no siempre son visibles: documentos, procesos y reglas que buscan ordenar la convivencia. En este caso, el municipio señaló que el objetivo es priorizar el bienestar y futuro educativo de las y los estudiantes.

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