• La rehabilitación del andador Jesús García redefine un espacio de paso constante entre la Alameda Hidalgo y el Centro Histórico.
En el Centro Histórico de Querétaro, hay espacios que no siempre se nombran, pero se recorren todos los días. El andador Jesús García es uno de ellos: una conexión silenciosa entre la Alameda Hidalgo y la calle Reforma, atravesada por el flujo constante de quienes viven la ciudad en movimiento.
Ahí, el gobierno municipal encabezado por Felifer Macías entregó una rehabilitación integral como parte del Plan Orden.
La intervención surgió, según lo informado, de la necesidad de recuperar un espacio que presentaba deterioro visible: muros grafiteados, falta de iluminación y desgaste en su infraestructura.
Los trabajos abarcaron desde la mejora de fachadas hasta la instalación de nuevo alumbrado público, drenaje, red de agua potable e infraestructura aérea. También se renovaron 450 metros cuadrados de pavimento con adoquín de cantera.
El resultado es un espacio que, más que transformado, busca ser rehabitado por la mirada cotidiana de quienes lo cruzan.
La obra implicó una inversión cercana a los siete millones de pesos y, de acuerdo con la administración municipal, beneficia a más de un millón de personas que transitan por esta conexión urbana.
En la lógica de la ciudad, estos lugares no son destino, sino tránsito. Pero incluso el tránsito, cuando cambia, reconfigura la experiencia de lo cotidiano.


