• En la Universidad Tecnológica de San Juan del Río, la entrega del Reconocimiento al Mérito Docente y Administrativo puso en el centro a quienes hacen posible la rutina educativa.
En las universidades, buena parte de lo que ocurre no es visible para quienes están fuera. Las clases, los horarios y los estudiantes ocupan el primer plano, pero detrás existe una estructura que organiza, acompaña y sostiene el funcionamiento cotidiano.
En la Universidad Tecnológica de San Juan del Río (UT San Juan), esa estructura fue reconocida públicamente en la segunda entrega del Reconocimiento al Mérito Docente y Administrativo, encabezada por el rector Fernando Ferrusca Ortiz.
El acto distinguió a tres docentes y tres integrantes del personal administrativo, seleccionados por su desempeño, compromiso y aportaciones durante 2025. No se trató únicamente de un reconocimiento individual, sino de un gesto institucional hacia las distintas piezas que conforman la vida universitaria.
Ferrusca Ortiz destacó la importancia de valorar el trabajo que contribuye a la formación de las y los estudiantes, en un entorno donde la calidad educativa depende tanto de la enseñanza como de la gestión cotidiana.
El reconocimiento al mérito, en este contexto, funciona también como una forma de visibilizar aquello que normalmente ocurre sin reflectores: la preparación de clases, la organización de procesos, la atención a estudiantes y el funcionamiento administrativo que permite que una universidad opere.
Más allá del acto protocolario, la ceremonia se inserta en un discurso de fortalecimiento institucional y mejora continua, donde la excelencia académica no se entiende como un esfuerzo aislado, sino como el resultado de múltiples tareas coordinadas.
En ese sentido, los reconocimientos no solo celebran logros individuales, sino que también recuerdan que la educación es una construcción colectiva, sostenida por muchas manos que rara vez aparecen en el primer plano.


